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Migrar para sobrevivir

miércoles, diciembre 13, 2017 Comentar
Boricuas que se trasladaron a Nueva York, luego del huracán María, cuentan por qué decidieron irse del país y cómo les está yendo. (Dominik Scythe / Visual Hunt)

Tenían que hacerlo. Dejarlo todo. Migrar. Comenzar de cero.

A Aurora López Vázquez la decisión le tomó 57 días. Cincuenta y siete días sin luz, sin agua, sin Internet, sin trabajo. Le tomó 57 días de angustia y una semana en el hospital.

“Llegué hasta hospitalizarme en un psiquiátrico y soy una profesional. Tuve que ir a Capestrano y estuve una semana. Por mi situación de salud, salí de Puerto Rico”, contó.

La mujer, natural de Carolina, trabajaba como secretaria en una escuela en Trujillo Alto. Los precios de los artículos básicos estaban en aumento. Llegó a pagar hasta cuatro dólares por el hielo y ochenta centavos por la gasolina.

Le era insostenible.

Entre lágrimas y una voz quebrantada, confesó: “Yo estuve dos días sin nada en mi casa. Nos preparamos, pero no a esta magnitud”.

De sus vecinos no podía esperar mucho. Aunque algunos tenían plantas eléctricas, se negaban a enfriarle una botella de agua.

“Están siendo egoístas. La gente te pelea. La solidaridad es lo que hemos perdido”, soltó.

Del gobierno, recibió menos.

Se cansó.


Aurora López Vázquez (centro) se enfermó mentalmente por la situación caótica de Puerto Rico tras el paso del huracán María. Marangely Santiago López (izquierda), su hija, perdió sus dos empleos por la lenta reconstrucción del servicio de energía eléctrica. A la derecha, Doris Plaza, su amiga, les brindó un hogar en la ciudad de Nueva York. (Para Diálogo: Eduardo Rivera)


El 15 de noviembre, Aurora y su hija, Marangely Santiago López, partieron de Puerto Rico hacia la ciudad de Nueva York, a casa de su amiga Doris Plaza. Por suerte, consiguieron pasajes baratos. “¿Y aquellos otros, que me duele, que no puedan salir de la isla?”, cuestionó.

Dos semanas después de su llegada, bajo temperaturas de 30 grados –nada parecido al clima tropical del archipiélago borincano–, Aurora y Marangely se dirigieron al East Harlem, “El Barrio”. Irónicamente, iban al Julia de Burgos Latino Cultural Center en la avenida Lexington con la calle Miss Aida Pérez – Loíza Aldea.

Allí, en una zona que no ostenta lujosos edificios, donde por décadas las minorías se han refugiado haciendo de este su barrio, el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, abrió el 19 de octubre un centro de servicios centralizados para las personas afectadas por los huracanes María, Irma o Harvey.

El fin es que, dentro de la caótica ciudad, los damnificados puedan obtener todos los servicios necesarios en un mismo lugar. 

El centro de servicios Julia de Burgos Latino Cultural Center está ubicado en la avenida Lexington con la calle Miss Aida Pérez – Loíza Aldea, en la zona conocida como “El Barrio”. (Para Diálogo: Eduardo Rivera)

“Ves la diferencia –dijo al salir del centro cargando un bulto–, ya tengo toda la ayuda. Yo llegué aquí, solamente para aplicar, y mira cómo salí: con gift cards [tarjetas de regalo], con cupones, coats [abrigo], ropa interior. No es esta la ayuda que hay en Puerto Rico. En un mismo lugar te ayudan con el seguro social, con los cupones, a conseguir trabajo, te ayuda FEMA, te ayuda el servicio médico, solicitas el Medicare. Pero en Puerto Rico hay una burocracia terrible”.

Esa agilidad en las ayudas no se ha visto en la isla, ni por el gobierno local, ni por el federal. A 85 días del siniestro 20 de septiembre, más de la mitad de la población aún carece de energía eléctrica; 15,000 personas militan como novatos en las filas del desempleo; otros miles se encuentran aún en la espera de los toldos azules que ofrece la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) para cubrir los techos que desaparecieron con las ráfagas huracanadas.

“Puerto Rico dice que se levanta y no se va a levantar por el momento. Se levanta el que tiene chavos, el que tenga padrinos, godfather”, expuso a las afueras del centro. “La diferencia entre Puerto Rico y Estados Unidos es en cuestión de ayudar al ser humano, de ser solidarios. Esto es hacer solidaridad. Esto es identificarse con el pueblo que ha sufrido”.

A su lado, Marangely asentía. La joven estudiante perdió sus dos empleos. Trabajaba en dos negocios. Ambos cerraron.

“A mí que me dejen aquí”, soltó Aurora antes de que se marchasen.

A los 15 minutos, otra familia de puertorriqueños salió del centro. María Vega, de Aguada, migró con su esposo y sus dos hijos, de 10 y 11 años. Se mudaron con su madre, María López, quien vive en el Bronx hace 15 años. 


María Vega, de Aguada, migró a la ciudad de Nueva York con su esposo y sus dos hijos, de 10 y 11 años. En Puerto Rico no encuentran trabajo. Tras el paso del huracán, unas 15 mil personas quedaron desempleadas. (Para Diálogo: Eduardo Rivera)


“Allá no hay empleos. Acá nos ofrecieron todas las ayudas. Nos ofrecieron para las camas, ayudarnos con la renta, con la comida, con darnos cash [dinero en efectivo]”, indicó la madre.

Del centro, dijeron haber recibido un trato “excelente”, a diferencia de las agencias gubernamentales en Puerto Rico. No dieron muchos detalles, pero una sonrisa genuina se imponía en sus rostros.

“Yo he visto la cara cuando entra la gente triste porque lo han perdido todo, han venido acá y han encontrado que por lo menos la ciudad de Nueva York les ha dado una bienvenida. Que tiene un centro específico donde pueden obtener informaciones. Vemos la reacción, el cambio, cuando entran y cuando salen. Por lo menos, salen con un poquito más de esperanza de lo que han llegado”, dijo la vocera del Departamento de Manejo de Emergencia de la Ciudad de Nueva York, Yokarina Duarte.

Según la funcionaria, el centro ha recibido alrededor de 1,500 visitas, que no necesariamente se traduce en número de personas. Se han acercado desde familias completas, incluyendo mascotas, hasta madres solteras. Aunque han llegado residentes de las Islas Vírgenes, la gran mayoría han sido boricuas.

Lo que le ha sorprendido a Duarte es que muy pocos han requerido servicios de vivienda. “Se están quedando con familiares. Hemos visto que la mayoría de las ayudas que necesitan las personas han sido en servicios sociales y mentales”.

El recorrido por las distintas agencias gubernamentales toma alrededor de dos horas. Por eso, se recomienda cita previa a través del 3-1-1 o en nyc.gov. Sin embargo, no le niegan los servicios a quien llegue de improviso.

Duarte no está ajena de lo que sucede en Puerto Rico. Ella visitó la isla. Llegó con una brigada de la “Gran manzana”. Fueron 278 empleados los que estuvieron recorriendo el País brindando asistencia. La semana pasada, otra brigada llegó a Puerto Rico para ayudar en la recolección de escombros.

“Poder ir a la isla, ver la destrucción que ha habido, ayudar, venir acá [a Nueva York] y seguir ayudando a las personas necesitadas, ha sido un gran alivio. Para nosotros ha sido una de las mejores experiencias y mira que lidiamos con bastantes tipos de emergencias”, manifestó. 

Según Yokarina Duarte, vocera del Departamento de Manejo de Emergencia de la Ciudad de Nueva York, la mayoría de los damnificados que visitan el centro son boricuas. (Para Diálogo: Eduardo Rivera)

La diáspora abraza a los que llegan


Lillian Ortiz Guevara fue otra de las mujeres que visitó el centro. Como ya trabaja a medio tiempo, solo solicitó la cubierta médica del gobierno porque, aseguró, los tratamientos sanitarios son carísimos en la ciudad.

“El recibimiento fue excelente, todo el mundo muy amable, muy dispuesto a ayudar. Lo que sí es que hay demasiada cosa junta, no hay un poco de privacidad para la gente. Había una muchacha que le tocó en la mesa mía y empezó a llorar”, criticó.

La mujer tuvo que dejar a su esposo en Puerto Rico y moverse con su hijo a Nueva York para que continuara sus estudios. La decisión le pesa. Sabe que en su tierra la reconstrucción avanza con tropiezos.

“Todo el mundo en Puerto Rico dice ‘estamos bien’. Cojo.., no estamos bien. Estamos jodí’os. Hay un desastre”, dijo enérgicamente. Suspiró. “Nosotros no nos estamos yendo porque nos da la gana”.

Tras el paso del huracán María, estimados del Centro de Estudios Puertorriqueños del Colegio Hunter de la Universidad de la Ciudad de Nueva York han asegurado que Puerto Rico perderá sobre 470,000 residentes en los próximos dos años. Esto significa una merma de 14% en la población actual.

“Yo no vivo donde vivía, no duermo donde dormía. Estamos aquí porque en realidad lo que está ocurriendo en nuestro país no va adelante, no vemos luz y tenemos que movernos porque no somos un árbol. No es cuestión de que ahora yo no tenga solidaridad, ni sentimiento patrio. Cojo… Es que yo tengo que mantener a mi familia, tengo que trabajar y mi hijo tiene que ir a la escuela, tenemos que seguir. El que se tiene que quedar, pues se queda. Mi marido se quedó, sigue trabajando, pero yo no pude. Y no es fácil”, sostuvo.

A pesar de las críticas que ha recibido por marcharse, encontró en la diáspora un calor familiar. Desde que llegó, ha estado trabajando con diferentes grupos de nuyoricans como: Taller Boricua, La Marqueta, El Barrio’s Artspace y está coordinando La Promesa de Reyes.

“La diáspora ha hecho una labor fantástica. El corazón de la gente de aquí está con nosotros. Mira quién está respondiendo: la diáspora. Qué bueno que se vinieron para acá, para que, en estos momentos de necesidad, pudiéramos contar con ellos. ¡Qué lindo! Yo sé que si ellos necesitaran de nosotros, nosotros también vendríamos para acá a bregar. Ver esa reciprocidad y ese amor tan grande de esta gente, que no se han desconectado de la isla, vale. Esta ciudad tiene mucho que dar para el que quiere bregar”, expresó antes de irse al trabajo. 


Lillian Ortiz Guevara tuvo que dejar a su esposo en Puerto Rico y mudarse con su hijo a Nueva York para que continuara sus estudios y conseguir un empleo para sustentar su familia. Lo cuenta con tristeza. (Para Diálogo: Eduardo Rivera)

También se sufre


Sin embargo, no todos los que se han refugiado en la ciudad de Nueva York les ha ido de maravilla.

A finales de octubre, Sheila Ramos decidió dejarlo todo y mudarse a Estados Unidos con sus dos hijas: Idennies Díaz y Alanis Crespo.

“Desde que llegamos aquí nos han tratado súper mal”, dijo Sheila.

De Puerto Rico, ellas viajaron a Washington D.C., a casa de una amiga. Luego de unos días, llegaron en guagua a la ciudad donde habitan más de 8.5 millones de personas. Con todo y maletas, se dirigieron al centro Julia de Burgos. Allí, comenzaría su odisea.

El primer encontronazo fue en la oficina de servicios de vivienda. “Una afroamericana, de apellido Lawrence, nos trató bien mal. Dijo que nada tenía que ver que llegáramos por el huracán María. Se estaba burlando del inglés de mami y le tiró hasta los papeles”, contó Idennies. La funcionaria también cuestionó el parentesco entre madre e hija.

Como no tenían residencia en la ciudad, la familia fue trasladada a un albergue donde tendrían que esperar diez días para recibir la aprobación o denegación del servicio de vivienda pública.

“Cuando llegué al shelter [refugio] me dio un ataque de histeria. No teníamos sábanas, ni almohadas. No había nada. Hacía frío. La calefacción no funcionaba”, rememoró Sheila.

Según las boricuas, el edificio tiene una peste insoportable. Las cucarachas se pasean por los pasillos. Se llevan el agua caliente y deben llegar antes de las diez de la noche.

Luego de los diez días de espera, le llegó las cartas de vivienda y los cupones, en las que les denegaban los servicios. Así, sin explicaciones. 


Los servicios del centro Julia de Burgos se ofrecen tanto en inglés como español. El recorrido por todas las agencias que allí se encuentran toma alrededor de dos hora. Se recomienda cita previa. (Para Diálogo: Eduardo Rivera)


Se dirigieron al Julia de Burgos nuevamente. El trato hosco continuó. “Ya tú recibiste ayudas”, fue la bienvenida. Seguido de un: “No estoy hablando contigo”, a Idennies antes de que le impidieron el paso a la oficina.

Aunque llamaron al 3-1-1 para querellarse, todavía esperan el número de la denuncia.

“Aquí también dan el Welfare, pero yo no me atrevo a solicitarlo. No quiero que piensen que soy una buscona. Yo lo que necesito es un empujón”, aseguró la madre.

Por azares del destino, llegaron hasta la oficina del asambleísta del Bronx Marcos Crespo. Él les atendió. Ellas le contaron sus desdichas. “No se preocupen, no están solas aquí, le vamos a ayudar”, les consoló el político.

Así fue. Crespo llamó al supervisor general de los cupones de la ciudad de Nueva York. Entraron al sistema. Para sorpresa, la funcionara había puesto que la familia recibía seguro social, cuando no era cierto. También se percataron que no habían trabajado el expediente luego del sometimiento. Al menos, eso se resolvió. Eran elegibles.

“Tú sabes lo que es que no hemos podido probar una buena comida desde que pasó María por Puerto Rico”, lamentó Sheila.

Sin embargo, estos traspiés no le quitan el ánimo. Idennies y Alanis no quieren regresar a Puerto Rico.

“Yo voy a dar la lucha. Yo sé que van a venir cosas mejores. No me voy a quitar. No me voy, no me devuelvo”, aseguró.
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Original del publicado en Diálogo

Universitarios boricuas dan la milla extra por Puerto Rico desde Nueva York

viernes, diciembre 08, 2017 Comentar
‘Do it for Puerto Rico’ ha recaudado fondos monetarios para ayudar en la reconstrucción del país tras el paso de María. (Suministrada)

La desesperación asfixiaba. El miedo les invadía. Se sentían inútiles. Necesitaban hacer algo por los suyos, por su familia, por Puerto Rico.

A unas 1,621 millas de distancia, la devastación era evidente. Los noticieros solo presentaban los estragos causados por el huracán María. Desde la lejanía física, las ganas de hacer se imponían en sus mentes. Les urgía sentirse conectados con los que sufrían.

Así, veinte estudiantes puertorriqueños de Manhattan College, en la ciudad de Nueva York, comenzaron ‘Do it for Puerto Rico’ con la intención de ayudar en la reconstrucción del país.

“El no poder hacer nada, el no poder estar allí físicamente, fue lo que nos motivó a formar este grupo y hacer distintas actividades todo el semestre para recaudar dinero. La verdad es que todos nos motivamos por el amor a la patria. Cada cual ha utilizado sus distintas habilidades para ayudar a recaudar dinero”, explicó Carmen Laura Álvarez.

Así que se reunieron de inmediato y comenzaron a recaudar el capital. De la manera que pudiesen, entre clase y clase o en las noches, atrasando las horas de estudio. Colocaron mesas de recolección en el cuadrángulo del campus y realizaron hasta ventas nocturnas de ‘grilled cheese‘ desde clases de CrossFit hasta fiestas cerca del Union Square.

“Conseguí conectarme con el dueño de una barra en la ciudad, un rooftop (azotea). Terminamos vendiendo 210 taquillas y el evento generó alrededor de $3,200. Fue, definitivamente, successful (exitoso)”, añadió la joven de 21 años y estudiante de Biología.

Hasta la fecha, el grupo ha logrado recaudar sobre $5,500. El primer desembolso lo hicieron a unos ingenieros químicos que visitarán el País la próxima semana para traer filtros de agua a una escuela en Añasco.

El sobrante aún discuten cómo lo utilizarán.

“La última opción sería donarlos a Unidos por Puerto Rico porque yo quiero que lleguen las cosas a donde tienen que llegar”, argumentó la joven que cursa su tercer año de Estudios Internacionales, Natalia Álvarez.

Es por esto que Carmen Laura prefiere que, como grupo, se reúnan en Puerto Rico durante las vacaciones de invierno para realizar compras en tiendas locales y repartirlas entre los residentes más afectados de varios municipios.

Los jóvenes participaron como voluntarios en una actividad de recolección de suministros organizada por el presidente del Distrito del Bronx, Rubén Díaz. (Suministrada)

El miedo al regreso


Aunque las entrevistadas se encuentran ansiosas por llegar a Puerto Rico, aún prevalece la incertidumbre del nuevo panorama con el que se encontrarán.

“Me da un poco de miedo porque solo con las fotos y videos que mandan, de sitios que yo voy todos los días cuando estoy allá, se ven tan distintos que siento que no voy a reconocer casi nada. Me lo imagino como un desierto y no me lo quiero imaginar así, pero es lo que espero”, dijo Rocío Ramallo, de 20 años.


El mismo temor de volver lo siente Natalia, quien reconoce que esta vez encontrará un Puerto Rico diferente.

“Yo solo espero que el desastre no sea tan shocking (chocante) para mí porque todos los árboles alrededor de mi casa se cayeron. Yo creo que el ambiente será lo más impactante porque lo dejé hace unos meses de una manera y ahora va a estar de otra”, dijo con su mirada clavada en el suelo.

Sin embargo, el miedo al regreso no solo gira en torno al desastre natural, sino a la lenta recuperación que ha tenido el País. A 78 días del devastador ciclón, más de la mitad de Puerto Rico sigue sin el servicio de energía eléctrica.

“A mí me frustra un poco. No creo que debería estar tardando tanto. No debería haber tanta gente sin agua todavía o sin luz. No tiene sentido, esto son personas –sean parte de Estados Unidos o no– se tienen que ayudar. No tiene sentido que tanta gente esté sufriendo o estén bajo condiciones casi inhumanas, es cuestión de derechos humanos”, tronó Rocío.

Para la también estudiante de Biología, la “zona gris” en la que se encuentra Puerto Rico en cuanto a su estatus político y su relación con Estados Unidos es fundamental en el retraso de la reconstrucción.

“Esto llega a pasar en un estado de Estados Unidos y ya estuviese listo. No creo que estaría tomando tanto tiempo si la deuda no existiera y si nuestro estatus estuviera más definido”, opinó.

Tanto Rocío como Natalia aseguraron que realizarán trabajo voluntario durante las Navidades.

Esta primera visita al país, proyectaron las universitarias, podría funcionar como estímulo para seguir recolectando víveres y dinero el próximo semestre académico.


“A mí me gustaría seguir la recaudación el semestre que viene porque ya esto no sale en las noticias, la gente ya se ha olvidado. Y vemos el caso de Sandy (2012) donde todavía la gente está viviendo en pobreza en algunas áreas. Este caso es bien diferente porque vivimos en una isla, la corrupción y la mala administración nos ha dejado ya en quiebra. Creo que es un caso bien difícil porque no tenemos ayuda de otros estados y no podemos irnos a quiebra”, detalló Natalia.

Igualmente, Carmen Laura ve lento el levantamiento de Puerto Rico. Le molestan las estadísticas. Le enoja que “el gobierno quiera reducir la magnitud de lo que pasó”. Se cuestiona el número de muertes y declara que “hasta hoy todavía hay gente muriendo por la falta de luz”.

Sin embargo, aún conserva la esperanza por la unión que ha surgido entre los boricuas –residentes en el archipiélago y en Estados Unidos– tras el paso del huracán.

Según la página de Facebook Students With Puerto Rico, a través de una campaña en GoFundMe, estudiantes boricuas en más de 50 instituciones estadounidenses lograron recaudar unos $250,000.



El 20 de septiembre


El sufrimiento emocional que atravesó la diáspora durante los primeros días luego del fatídico 20 de septiembre fue descomunal.

“Al principio, el sentimiento fue horrible, horrible. Estar viendo todos los videos y no poder estar ahí con mi familia, apoyándolos. Estar leyendo, escuchando los llantos de mi mamá todos los días después del huracán, fue horrible. A mí me puso en depresión”, rememoró Carmen Laura.

Los miércoles, Rocío tiene el calendario lleno de clases. No tiene mucho tiempo libre. Así que entre clase y clase se conectaba a la transmisión de Wapa-TV para enterarse de todo lo que estaba aconteciendo. De una vez, veía a su madre –Celimar Adames– y esto le daba un poco de consuelo.

“El día después fue el más fuerte porque no había comunicación para nada. No tenía cómo saber de ellos y ya estaba viendo todo lo que estaban mandado las personas de todo lo que pasó y me estaba dando mucha ansiedad. Ver todo lo que estaba pasando y no poder hablar con mi familia fue bastante impactante”, contó.

El 30 de septiembre, Rocío entonó Preciosa y Aleluya en el cuadrángulo de Manhattan College en un “open mic” que sirvió para recolectar fondos para Puerto Rico.

Las fuertes ráfagas del huracán categoría 4 colapsaron el sistema de telecomunicaciones. Esto lo sabe muy bien Natalia, quien habló con su madre a las ocho de la mañana del fatídico 20 de septiembre y no volvió a saber de ella hasta una semana después. No recibió ni un texto, ni una llamada, nada.

“Estaba con una ansiedad brutal. Me afectó en los estudios, no me podía concentrar”, apuntó.

Lo que no les faltó fue el apoyo de sus compañeros de universidad, así como de la administración.

“Me da mucho orgullo que tanta gente se haya unido para que pudiéramos poner nuestro granito de arena para poder ayudar a nuestro país. No podemos decir que son solo los puertorriqueños porque hay mucha gente que nos ha ayudado y la universidad nos ha ayudado un montón”, resaltó Rocío.
“Lo que duele es cuando la gente se acostumbra”

Este es el caso de Andrea Méndez, una venezolana de 20 años que ha trabajado incansablemente junto a sus amigos boricuas.

Como estudia Mercadeo y Publicidad, ella se ha encargado de preparar las propagandas. También, colaboró la noche en que vendieron los grilled cheese, donó ropa y motivó a su madre para que, desde Miami, comenzara a recaudar víveres para enviar a Puerto Rico.

Andrea, quien ha visitado el País en varias ocasiones, dijo estar incrédula ante la devastación.

“Yo estuve ahí y era todo tan perfecto, tan bonito, y ya no queda nada. Me han mostrado fotos de playas a las que me llevaron y ya no queda nada. Y que la madre de mi compañera de cuarto me haya contado con toda la tranquilidad del mundo que ellos lavan la ropa con agua de la lluvia, me quedé en shock. No podía creer que pasaron de tenerlo todo a no tener nada. En Venezuela, por lo menos, fue una transición, a ustedes le dieron una cachetada de la noche a la mañana”, soltó.


Es por esto, y por el cariño que les tiene a los puertorriqueños, que no ha dudado en dar la mano. “Ellos lo harían por mí”, dijo con una sonrisa.

Asimismo, admitió que no vacilaría en aceptar otra invitación para visitar la Isla “porque la gente es la que hace a Puerto Rico”.

Una vez, un taxista le dijo a Andrea que lo mejor que le podía pasar a Puerto Rico era que un huracán se lo llevara completo para que “el gobierno metiera mano y la gente se diera cuenta y se levantaran de una vez”.

“Lo bueno de llegar al fondo es que solo se puede ir para arriba y claro que se sale si se quiere. Lo que duele es cuando la gente se acostumbra a vivir así. Una vez te acostumbres a no tener luz, a no tener agua, a no tener nada, dejas de buscar lo que te mereces”, remató.

Universidades de Estados Unidos abren sus puertas a estudiantes de la UPR

viernes, noviembre 17, 2017 Comentar

Conoce las cinco instituciones a las que puedes solicitar. (Wikimedia)

Puerto Rico intenta levantarse. Para lograrlo, necesita de ciudadanos educados.

La devastación causada por el huracán María ha forzado que estudiantes matriculados en instituciones universitarias tuvieran que interrumpir sus carreras. A 58 días del fatídico 20 de septiembre, más del 70% de la ciudadanía carece de energía eléctrica lo que dificulta los procesos de normalización.

Hay quienes, también, necesitan un respiro tras el traumático evento.

Con el fin de ayudar en los esfuerzos de recuperación, varias universidades de Estados Unidos ofrecieron programas de estudio a los alumnos boricuas desplazados por el fenómeno.

Georgia Institute of Technology


Como parte de un esfuerzo de la Fundación Kinesis, Georgia Institute of Technology (Georgia Tech) proveerá oportunidades a estudiantes puertorriqueños de cursar el semestre de primavera (enero a mayo) en su institución.

Según la clasificación universitaria “World University Rankings 2018”, Georgia Tech se encuentra en la posición 21 en Estados Unidos y 33 a nivel mundial. Una de sus especializaciones con mayor prestigio es la ingeniería.

Los alumnos interesados deben estar matriculados en un programa subgraduado a tiempo completo en la Universidad de Puerto Rico (UPR) en los recintos de Río Piedras o Mayagüez. Deben tener promedio superior a 3.00 GPA. No será necesario que el estudiante haya tomado el SAT.

El Comité de Análisis de Candidatos de la Fundación Kinesis evaluará las solicitudes y entrevistará a los estudiantes seleccionados. Luego, enviará a Georgia Tech la información de los candidatos preseleccionados.

Para someter la solicitud, los universitarios deben acceder a: www.kinesispr.org. La fecha límite será el jueves, 30 de noviembre. No se recibirán solicitudes luego de esa fecha. Los escogidos podrían tener ayudas económicas disponibles.

Universidad de Nueva York (NYU)


Asimismo, la Universidad de Nueva York (NYU) ofrecerá matrícula gratuita a 50 estudiantes boricuas afectados por el huracán y que deseen cursar el semestre de primavera en cualquiera de sus escuelas subgraduadas.

La ayuda incluirá: matrícula, habitación, plan de comida y seguro médico. Los estudiantes que sean aceptados deben estar matriculados en instituciones universitarias acreditadas. No incluye gastos de transporte ida y vuelta a Nueva York; tampoco, libros, materiales y gastos diarios.

Aunque NYU no cobrará tarifas por estudio, los aceptados deberán pagar su matrícula en la universidad de origen, pues aseguran que no desean afectar negativamente a las instituciones académicas del país. Los universitarios deberán presentar muestra de pago.

La convocatoria estará abierta hasta el 15 de diciembre. Las clases en NYU comienzan el 22 de enero.

NYU ocupa la posición 19 en cuanto a las mejores universidades de Estados Unidos.

La Universidad de Cornell en Nueva York


Otra de las instituciones que recibirá boricuas es la Universidad de Cornell en Nueva York. La ayuda estará disponible para 58 estudiantes de la UPR cuyos estudios se hayan visto afectados por la devastación.

El programa ‘Alivio Interuniversitario Cornell-UPR’ ofrece –según el periódico de la universidad, Cornell Chronicle– estudios por un semestre académico sin pago de matrícula ni residencia. No incluye gastos de libros, materiales, plan médico, transportación y gastos de vida.

La Universidad de Cornell es, en el “World University Rankings 2018”, la institución número 14 con mejor prestigio a nivel nacional.

De los espacios disponibles, 50 serán para estudiantes de bachillerato y maestría. Mientras, ocho oportunidades están reservadas para alumnos de escuela graduada en investigación.

La convocatoria está abierta para estudiantes de las unidades de Aguadilla, Arecibo, Carolina, Utuado y Humacao, así como para los recintos de Ciencias Médicas y Mayagüez. Tienen hasta el 1 de diciembre para enviar la solicitud y el semestre comenzará el 24 de enero.

Miami Dade College


Si no quiere irse tan lejos, Miami Dade College, en Florida, también ha lanzado una convocatoria para que los universitarios damnificados por el huracán María tomen cursos en el próximo semestre.

El campus ofrece una matrícula a “bajo costo”: $100 el crédito. Normalmente, una clase de tres créditos en Miami Dade College ronda por los $1,200.

Según su portal web, el semestre regular de primavera –con 12 créditos– le costaría a un boricua unos $1,418.64.

Para solicitar, debe llenar la aplicación, vía Internet. Necesita una identificación y un carné de la institución académica de procedencia. Por el momento, no debe enviar el expediente académico o una transcripción de créditos. Tampoco pedirán documentos de vivienda.

Universidad de Tulane


En New Orleans, la Universidad de Tulane le ofrece a los puertorriqueños estudiar el próximo semestre mediante un “intercambio de matrícula” sin cargos en la institución estadounidense.

El estudiante deberá pagar su matrícula habitual en la UPR, esto en busca de que la institución de la isla continúe recibiendo “el dinero que necesitan desesperadamente para reconstruir y recuperarse”.

Aquellos que deseen aplicar deberán completar el proceso de solicitud en línea. Para cualificar deberá estar matriculado en un programa de bachillerato y comprometerse en regresar a Puerto Rico una vez finalice el semestre primaveral.

La administración se comprometió a conseguirle vivienda a todos los estudiantes visitantes que se matriculen en la universidad.

New Orleans sufrió el azote de Katrina hace 12 años.
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Original del publicado en Diálogo

Comienza la era de Trump con “discurso semejante a Hitler”

sábado, enero 21, 2017 Comentar
“Juntos haremos que Estados Unidos vuelva a ser grande”, dijo el cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos en un mensaje populista que apeló al nacionalismo.


Donald Trump ya es el cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos. Con un país y un mundo en tensiones, el magnate norteamericano juramentó al cargo ayer en las escalinatas del Capitolio, en Washington D. C., y con un mensaje populista apeló al nacionalismo de los estadounidenses y llamó a la unión por el bien de la nación.

Ante el presidente del Tribunal Supremo, John G. Roberts, Trump juró “preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos” con su mano puesta sobre dos biblias: una de su infancia y la otra, la que utilizó Abraham Lincoln hace 156 años.

Al unísono con la juramentación, miles de estadounidenses se manifestaban en contra del que se convertiría en su nuevo presidente.

“La ceremonia de hoy [ayer] tiene un significado muy especial porque no solo hacemos una transferencia de poder, sino que estamos transfiriendo el poder de Washington y devolviéndolo a ustedes, el pueblo”, fueron las primeras palabras de Trump como presidente.

Seguido, prometió combatir contra un “pequeño grupo” que ha tenido el poder en sus manos y no ha permitido que llegue al pueblo. Mientras advertía que las victorias de este sector reducido nunca fueron por el bien de los ciudadanos.

“El 20 de enero 2017 se recordará como el día que el pueblo comenzó a gobernar nuevamente esta nación. La gente olvidada de este país, no lo serán más”, aseguró Trump frente a un grupo reducido de personas en comparación con la toma de posesión del presidente saliente, Barack Obama.

En su primer mensaje como presidente, el magnate norteamericano resaltó el crimen, las armas y las pandillas que arropan las calles de Estados Unidos: “Esto acaba aquí, hoy y ahora”, pronunció.

Para la experta en comunicación política e historiadora Silvia Álvarez-Curbelo, el mensaje del ahora primer mandatario, “es un refrito de los mensajes de Obama”.

Según la catedrática de la Escuela de Comunicación del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, el viraje –cambio de idea o conducta– que muchos esperaban, no sucedió.

“El no viraje es una reiteración de que a quien le estaba hablando era a sus seguidores, partiendo de una premisa bastante cuestionable”, dijo Álvarez Curbelo, quien aseveró que, según las estadísticas, Estados Unidos no está mal en cuanto a criminalidad, educación y economía como Trump aseguró.

“Trump pinta otro cuadro; un Estados Unidos decaído. Esto como preámbulo de que él va a redimir a Estados Unidos y lo va a volver grande y fuerte”, dijo la experta.

Además, Álvarez Curbelo aseguró que el discurso de Trump fue sin más uno de campaña en el cual se devalúa al adversario –en este caso, pintando a un Estados Unidos decaído– y se le da poder retórico a la audiencia.

“Hemos defendido las fronteras de otras naciones y no las nuestras”


Durante toda la campaña, Trump se caracterizó por sus fuertes ataques en contra de los inmigrantes, sobre todo, hacia los mexicanos. Aunque sin mencionar a México, el primer mandatario enfatizó que su gobierno solo se preocupará por sus ciudadanos y “toda decisión se tomará para proteger a los trabajadores norteamericanos”.

“El juramento que he hecho hoy, es un juramento de lealtad a todos los estadounidenses. Por décadas hemos enriquecido a extranjero a coste de nuestras industrias, hemos defendido las fronteras de otras naciones y no las nuestras, hemos gastado millones de millones en países extranjeros mientras la infraestructura de Norteamérica ha caído. Hemos hecho ricos a otros países mientras la prosperidad nuestra ha decaído… pero eso es el pasado”, añadió.

Con su singular consigna “America First [Estados Unidos primero]”, Trump declaró que Estados Unidos volverá ser la gran nación con una fórmula sencilla: comprar productos norteamericanos y empleando a los propios norteamericanos.

“Estados Unidos volverá a ganar como nunca antes, traeremos de vuelta nuestros empleos, nuestras fronteras, nuestra prosperidad, nuestras promesas, volveremos a traer nuestros sueños”, sentenció ante un público que se explotaba en euforia.

Para la profesora Álvarez Curbelo este discurso se asemeja a los utilizados por Adolfo Hitler y Benito Mussolini .

“Los discursos de los 30 de Hitler o Mussolini –y no estoy diciendo que Trump sea fascista– empoderaban al país retóricamente en contra de unos adversarios”, comparó.

Y es que, según otro punto importante del discurso inaugural, el gobierno trumpiano prometió que eliminará el terrorismo de la faz de la tierra, mientras alentaba a sus compatriotas a “no tener miedo”.

“Estamos protegidos por los grandes hombres y mujeres de las fuerzas armadas y sobre todo seremos protegidos por Dios”, expuso Trump vestido de traje azul marino, camisa blanca y corbata roja.

Asimismo, Trump se comprometió a no tolerar políticos que “solo hablan, que solo se quejan pero no hacen nada para cambiar las cosas”.

Mientras aseguraba que todo norteamericano lleva la misma “sangre roja de los patriotas”, finalizó con su distintivo lema: “Juntos haremos que Estados Unidos vuelva a ser grande”.

Luego del discurso de unos 20 minutos, Jackie Evancho cantó el himno norteamericano. A diferencia de Obama quien llevó a Beyonce, Evancho es conocida por ser la joven que a sus 10 años quedó en segundo lugar en el programa America’s Got Talent.
Un gabinete de espanto

Según la historiadora Álvarez Curbelo, los nombramientos de Trump han sido “la peor selección de gabinete en la historia de Estados Unidos”, pronunció.

Por tal razón, hizo un llamado no solo a velar de cerca al primer mandatario de la nación norteamericana, sino a seguir de cerca también a los miembros de su gabinete.

A modo de ejemplo, Álvarez Curbelo mencionó a la nominada secretaria de Educación, Betsy DeVos, quien –a su entender– no conoce las leyes federales y odia el sistema público de enseñanza.

“Son para salir corriendo”, sentenció la catedrática.

Por otro lado, el portavoz de Trump ya ha asegurado que entre sus prioridades estará la inmigración, como acción inmediata. Además, el Huffington Post denunció ayer que el gobierno entrante pretende eliminar el National Endowment for the Arts.

Hoy, la nación norteamericana abre un nuevo capítulo en su historia. Lo que para muchos significaba un chiste de mal gusto, hoy se consumó. Trump es el presidente número 45 de Estados Unidos ante un mundo a punto de combustión. El tiempo juzgará.

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Original del publicado en Diálogo

Mundial con 48 equipos: “se debe a razones deportivas y no económicas”

sábado, enero 14, 2017 Comentar
Según el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con esta decisión “más países podrán soñar”.

Cuando Gianni Infantino fue elegido como presidente de la FIFA lo hizo con una promesa, aumentar el formato del Mundial para que más equipos participaran del evento magno del fútbol.

Infantino cumplió su palabra. Esta semana, por unanimidad, se aumentó a 48 equipos el Mundial de 2026. Son 16 selecciones más de las 32 acostumbradas desde 1998. Los cambios no aplicarán a Rusia 2016 ni a Catar 2022.

“La buena noticia es que el Mundial con 48 equipos se seguirá disputando en 32 días, que la selección vencedora jugará siete partidos y que el torneo tendrá lugar en 12 estadios, como hasta ahora”, añadió Infantino, en rueda de prensa, después de la adopción de esta reforma por el gobierno de la FIFA.

De esta manera, el torneo se organizará en 16 grupos de tres selecciones nacionales cada uno y los mejores dos accederán a los cruces de eliminación directa. Por ende, se añadirá una ronda más y la segunda etapa no comenzará desde los octavos de final, sino desde los dieciseisavos. Además, el Mundial del 2026 aumentará sus encuentros disputados de 64 a 80.

“El fervor futbolístico que se apodera de un país que se clasifica para un Mundial es la mejor herramienta promocional y la más poderosa que puede tener el fútbol. En cuanto a los clubes, el tema principal era no añadir más fechas al calendario ni más carga sobre los jugadores, y lo hemos conseguido”, expresó Infantino en declaraciones a la FIFA.

Todavía no se ha decidido cuántos países más podrán representar a cada federación y no es hasta mayo de 2020 cuando se elija la sede de este evento histórico que muchos tildan de movida política.

“Creo que hoy el Mundial de fútbol es más que una competición deportiva. Es un evento social”, justificó el dirigente.

En una entrevista con BBC, el presidente de la FIFA señaló que: “Debemos diseñar el Mundial del siglo XXI. El fútbol no se limita a Europa y Sudamérica … No es una decisión económica, sino todo lo contrario, una decisión puramente futbolística. Todos los formatos tienen ventajas desde el punto de vista financiero. Pero estamos en una situación cómoda para tomar una decisión basándonos en méritos deportivos”.


¿Lucro o movida al progreso?


Las críticas no se han hecho esperar, muchos han asegurado que se trata de movidas políticas y de explotación monetaria al negocio del fútbol.

Por ejemplo, un editorial del periódico El Mundo, tildó la decisión como una “maniobra estrambótica como injustificable”.

“La decisión de la FIFA responde a dos motivos, y ninguno de ellos está relacionado con la pureza de la competición deportiva. El primero es la voracidad de esta entidad por engordar el negocio del fútbol. Cuantos más equipos disputen el Campeonato del Mundo, más dinero se generará en taquilla y más ingresos recibirá la organización del torneo mediante la explotación de los derechos televisivos. La segunda razón apunta a motivaciones geopolíticas, a las que la FIFA –igual que otros estamentos del deporte, como el COI– nunca ha sido ajena. Añadir equipos al Mundial supondrá aumentar el rendimiento económico de la FIFA con nuevos países y patrocinadores”, reza el editorial.

Otra de sus quejas radica en la posible disminución de la calidad del evento. “La ampliación del Mundial constituye una medida arbitraria de la FIFA que devaluará notablemente el campeonato. Y no sólo por dar cabida a selecciones pequeñas de escasa talla, sino porque el hecho de permitir la clasificación de dos de los tres equipos de cada grupo mermará notablemente el interés por la ronda anterior a las eliminatorias”, resaltó El Mundo.

Con este reclamo también se unieron los clubes europeos. El director técnico de la selección alemana –actual campeón mundial– Joachim Löw fue categórico: “La Copa del Mundo debe tener a los mejores equipos. Si siguen aumentado, se diluirá la calidad”.

No obstante, Infantino se mantiene firme. “Creo que la calidad actual podría incrementarse. El hecho de que haya más países que puedan clasificar dará la oportunidad de invertir el dinero en el fútbol de élite y en el fútbol base”, aseveró el suizo.

Lo cierto es que aumentar el número de selecciones en la competición repercute en más interés, más audiencia, más dinero de televisión, más auspiciadores, más asistentes en los estadios, más partidos, más turismo, más publicidad, más productos de las selecciones, más socios, más consumo… más dinero para la FIFA.

De esta manera, la decisión de Infantino incrementa las riquezas del organismo, cumple a su electorado y de una vez amarra votos para continuar a la cabeza de FIFA que tiene como límite tres mandatos.

El Mundial 2026 será histórico, de eso no hay duda. Los avaladores del cambio se refugian en la democratización del fútbol, los detractores argumentan que el fútbol ya le pertenece a todos y que cualquier país tiene la oportunidad de llegar al Mundial. A pesar de estas disyuntivas, el fútbol –y más aún el Mundial– seguirá uniendo a los pueblos.

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Original del publicado en Diálogo.