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Tú y el beso

martes, mayo 31, 2016 Comentar

Era un oscuro invierno y su piel canela rozaba con la mía mientras observaba fijamente mis ojos. Me abrazaba y sentía un frío espeluznante al ver como esas dos piedras preciosas, tan oscuras como la noche, me observaban con tanta pasión: era un misterio.

Negros, unos ojos negros, unos ojos que igualaban mentira y desolación, y solo pensar que una mirada me arrebataría la inocencia y me llenaría de desesperación.

El sentir sus labios cerca de los míos, el sentir su voz, sentir sus susurros que se volverían en gustos de lujuria y pasión… Mentira, todo era mentira, y pensar, pensar que estaríamos juntos hasta la muerte.

Quizás fue afecto, quizás fue el atrevimiento, el atrevimiento de hacer algo imposible, o quizás fue la fuerza de un beso. ¿Habrá algo más sensible? ¿Algo más fuerte? ¿Algo tan mágico? ¿Algo tan inexplicable?

Solo fue el roce de aquellos dos cueros sobresalidos llamados labios. Un roce, un roce que me quemó, me costó la vida, me quemó, me quemó el corazón. Tanta pasión me cegó, una mascarilla de cenizas se posó en mis ojos, mis ojos de cristal, mis ojos de inocencia, mis ojos de soledad.

Ansiaba tanto el no estar sola que llené mi vacío con amor incoherente. Mi valor y mi dignidad trataron de avisarme, pero al observar mi ignorancia, desaparecieron, se lanzaron por la borda, dejándome experimentar la perdición. Y yo, perdida en un hoyo de algo prohibido, un hoyo que llenaba mi vaso de agua impura y malgastada en bajas pasiones, pasiones que saciaban mi soledad perdida y las ansias de tener algo -o a alguien-…  y poder llamarlo MÍO.


Valentina Rosa

¿Qué fuimos tú y yo?

jueves, abril 28, 2016 Comentar

¿Qué fuimos tú y yo? 
Perdidos sin buscar, 
nos encontramos. 
¿Qué fuimos tú y yo? 
Gota a gota llenamos la copa.
Fui tan vino, tú tan café, 
en las mañanas, en las tardes 
todo el tiempo que estuvimos bien.
Pendientes uno al otro, 
a no perder el sabor,
en las mañanas, en las tardes, 
hasta el anochecer, fuimos. 
¿Qué fuimos tú y yo? 
Una aventura, un paseo, 
un delito, ay ¿qué fuimos? 
¿Qué fuimos tú y yo? 
¿Un secreto? Una historia, 
que no comenzó,
un solo verso de una canción.
Ay, como el pétalo de una flor.

¿Qué fuimos?
Duró poco, duró infinito. 
Estuvimos ahí.
¿Qué fuimos? 
¿Qué fuimos? 

El día que tú me merezcas

lunes, marzo 07, 2016 Comentar

El día que tú me merezcas serás sin más la mejor persona que jamás habrá existido. El día que tú me merezcas habrás crecido, habrás madurado, te habrás dado cuenta de todo lo que dejaste pasar. Ese día, serás lo más grande. Te valoraré por como has cambiado, porque has logrado vencer tus miedos, porque te has atrevido a amar. Te envidiaré porque serás feliz, serás inmensamente feliz porque valoraste las cosas que te rodean, porque dejaste el orgullo. Así será el día que tú te merezcas algo como yo. 

El día que tú me merezcas, te habrás dado cuenta de todo lo que hice por ti y comenzarás a hacer lo mismo por mí. Te levantarás todos los días con ganas de saber de mí, me escribirás constantemente, querrás verme a diario, reirás sin razón: solo por recordarme. Vivirás para hacerme feliz, por verme sonreír, por regalarme momentos inolvidables juntos. Estarás ahí cada noche, velando porque descanse, estarás ahí cada día, cuidándome. 

El día que tú me merezcas, no lo podrás ocultar. No volverás a desaparecerte por días, por semanas... El día que tú me merezcas, tendrás ganas de llamarme, de hablar conmigo, de verme, de dar una vuelta -las mismas ganas que tuve yo-. 

Ese día, yo no habré cambiado mucho. Bueno, quizás un poco. Yo al menos, seguiré ahí, presente, como hasta hoy. Seguiré esperando un espacio en tu día, continuaré siendo un espacio en tu agenda, un tiempo de desahogo de todo el agobiante día. Yo, quizá, permanezca ahí para cuando llegue ese día que aún sigue incierto.

Ese día, entonces, será el momento en que despiertes. Mirarás todo lo que has recibido durante este tiempo y compararás lo que has dado tú. Solo será ese día...

Entretanto, seguiré conformándome con lo que das, con lo poco que me das. Seguiré siendo esa persona que está ahí para cuando tienes tiempo, seré quien te recuerde lo que habíamos planificado, seré quien anime a encontrarnos, quien te anime para que resolvamos todos los asuntos pendientes que dejamos abiertos aquel día en el auto... pero tú y yo sabemos muy bien que eso nunca llegará. 

Ambos sabemos que ese día que me merezcas está más lejos de lo pensado y lo más seguro nunca llegará porque entendemos bien tus debilidades, porque entendemos que las cosas son así. Que la vida cada vez más se complica, se enreda, se entrelaza. Que las personas caminan hacia adelante buscando sus propios intereses, que todo se hace más complicado, un enredo, una maraña, un lío, Entonces, es ahí cuando comprendemos que las relaciones son así. Simples, confusas. Es ahí cuando descubrimos la insoportable levedad de ellas, lo irritante que pueden llegar a ser, lo pesadas, lo hipócritas -que te hacen sonreír al mismo tiempo que te hacen llorar-... 

Bueno, el día que tú me merezcas, me buscarás. Y ahí, en ese momento, sabré que yo también me merezco algo mejor que tú. 


#Gardel

Si algún día decides irte para ser feliz: corre

lunes, febrero 22, 2016 Comentar

"¿Cómo me sentiría si te perdiese? Horrible, sé que esa sería la palabra. Son la 1:00 de la madrugada y algo ha pasado con mi sueño. Estabas tú en la cama besándote con otra persona, yo intentaba demostrarte -de todas las formas posibles- que me hicieras caso, te quería demostrar que me importabas... Tú solo tenías ojos para él. 

Sinceramente, fue horrible. Me levanté temblando, confundido, ansioso. Me dije: 'no quiero volver a soñar. No quiero verlo otra vez en otras manos'. 

Sé que sería horrible, lo sé. Pero son cosas que no puedo evitar. Si te vas, sé que me dolerá, lo sé, pero también sé que será por tu felicidad. Si decides irte, me dolerá, lo sé, pero también sabré lo que has dejado en mí. 

En tan poco tiempo te has convertido en alguien muy especial. De verdad me has enseñado desde controlarme a mí mismo, hasta sentir cosas que ya había ocultado. Me has hecho vivir. Contigo soy yo, contigo soy feliz, contigo siento esas cosquillas, ese no sé qué, esa sensación rara que no sabemos describir. 

Sería egoísta no dejarte ir, pues todo lo que he hablado ha sido lo que yo siento, lo que yo vivo, lo que yo soy cuando estás tú. Sería egoísta pedirte que te quedaras para que yo sea feliz. Sería injusto. Si algún día te quieres ir, vuela. Ve a vivir, vete. Si algún día decides irte para ser feliz: corre. Sé que se me hará difícil, lo sé. 

Mientras tanto, dame la oportunidad de que yo pueda ser tu felicidad. No tengas miedos, temores, presiones. Esto es solo entre tú y yo. Dame la oportunidad para no ser egoísta, para entregarme y demostrar que me interesas más allá de lo que siento cuando estoy contigo, que me interesas porque quiero que seamos felices juntos".


- Me diste un abrazo, cerraste la puerta del carro y no volví a saber de ti. 


#Gardel

A las 5:48 a.m.

viernes, febrero 28, 2014 Comentar
5 de enero de 2014 

¿Cómo es posible luchar con algo que es más fuerte que yo? Es algo que me supera. No quiero vivir una doble vida, no quiero ser dos personas en una. Simplemente quiero ser yo. Y es que mi yo no es aceptado en esta PUTA sociedad de mierda, donde reina el machismo y donde hay que demostrar día tras día quién es el más macho. Mi yo es diferente. Pero nací en estos tiempos y con esta sociedad que me consume, que me ahoga y que hace, que algunas veces, prefiera mejor la muerte que seguir con esta lucha que sé que no ganaré. Una lucha que me supera.

Siempre estoy en busca del cariño de los demás porque nací y me crie sin ellos. Ahora es que lo sufro, cuando me hacen falta y no los encuentro por ningún lado. Confundí el amor de amistad con el amor que me hace falta, ¿cómo remediarlo? Si me alejo, pierdo al único amigo que tengo al que me conoce más que mi propia familia. Pero si continúo me seguiré haciendo daño. ¿Qué hacer? Sí, ya se lo dije y creo que ha sido lo peor que pude haber hecho. Pero es que lo que siento no es algo normal, no es enamoramiento, es algo diferente. Quizás los celos que he sentido son por envidia, porque me cuesta aceptar que se la tengo. Él puede conseguir a la persona que desee en cambio yo ... Yo no, yo no puedo conseguir a la persona que quiero, ni a la que me encanta, ni a la que me atrae porque lamentablemente hoy día nos fijamos mucho en el físico y yo no soy lo más agradable de ver.Todo esto me duele y sufro bastante, me causa ansiedad y me cuesta dormir.

Pero esta es la vida que me ha tocado vivir y de la cual estoy esperando un milagro para no ser otro cobarde que toma el camino más fácil y se va para siempre. Yo quiero vivir la vida, pero estas fuerzas son superiores a mí, son fuerzas que sería en vano luchar con ellas. Es una lucha que me supera.

Mateo